21 de mayo de 2026 01:14
  • Juan Carlos Rojas Olguín, comunicador social

Cuando en la década del 80 comencé a leer La casa de los espíritus, la primera novela de la escritora chilena Isabel Allende, pude descifrar nítidamente la notoria influencia de Gabriel García Márquez, no solo en el estilo de redacción, sino también en la temática de Cien años de soledad, donde la Allende traza su obra deslizando con destreza el puro realismo mágico inducido por el brillante pincel del Nobel colombiano. Gracias a ese formidable referente, y a su talento, claro está, ella ha vendido más de 73 millones de libros y sus creaciones han sido traducidas a 42 idiomas.

Los referentes constituyen un bastión fundamental en la incipiente creatividad de la mayoría de los seres humanos. Esta fortaleza inicial, punto saliente en la muralla educacional que desarrolla los conocimientos y habilidades que forman nuestro carácter y desempeño, nos permite forjar la autoestima y la ambición.

Desde la infancia las neuronas espejo del cerebro emplean la imitación para conseguir habilidades, lenguaje y las indispensables normas sociales.

El impacto positivo que ejerce en la comunidad la influencia del maestro (el referente) como herramienta fundamental del aprendizaje, se proyecta en todos los ámbitos del quehacer humano.

Sobran los ejemplos en la música, donde la influencia de Haydn enalteció la grandeza de Mozart, quien, a su vez, fue referente para que Beethoven creara, incluso con pérdida de audición, obras monumentales. Ennio Morricone reconoció la enorme influencia de Mozart en su música, como Serrat se inspiró en el formidable baluarte musical edificado por el cantante y compositor francés de origen armenio Charles Aznavour. The Beatles marcaron a generaciones enteras.

Y los referentes cruzan las artes: el complemento de las letras de las bellas bachatas de Juan Luis Guerra, han tenido como asidero referencial la riqueza metafórica de Pablo Neruda. El dominicano lo ha reconocido en diversas ocasiones.

Asimismo, el estadounidense Walt Whitman influyó intensamente en Neruda, y no solamente en su juventud, sino en su obra de madurez, como el Canto General.

La arquitectura de Antoni Gaudí ha inspirado a numerosos constructores. En las tierras catalanas las obras de Josep María Jujol (la Casa Batlló y la Casa Negre) o de Joan Rubió i Belilver (Casa Roviralta), puede apreciarse de forma espléndida el original expresionismo estructural de Gaudí.

El máximo referente del futbolista francés de ascendencia argelina, Zinedine Zidane fue el uruguayo Enzo Francescoli, cuyo control del balón y elegancia en el campo impresionaron su infancia, al punto de adoptar su estilo hasta conseguir una mejor versión. El hijo mayor de Zidane fue bautizado con el nombre del uruguayo. El cabezazo en el pecho que le propinó Zidane al italiano Marco Materazzi, casi ha pasado al olvido, puesto que todos disfrutamos en YouTube la ruleta marsellesa del francés. Y en ajedrez, Morphy, Capablanca o Carlsen constituyen musas para miles de ajedrecistas.

Los referentes femeninos visibilizaron el talento de la mujer, reivindicando sus derechos. El voto femenino en Chile, que incluyó primero el voto municipal en 1934, acogió el eco impulsor de movimientos sufragistas liderados por Emmeline Pankhurst en el Reino Unido y Susan B. Anthony en Estados Unidos.

Ciertamente, no hay disciplina que se abstenga de los referentes, por cuanto en ciencia, cine, vestuario, deporte o política, el faro que nos alumbra y dirige en el desconcierto del derrotero vivencial, brillará vitaliciamente para orientarnos como animales sociales, empleando complejas estructuras lingüísticas y conceptos abstractos donde la imitación siempre será esencial.

Lógicamente, copiar acciones ajenas sin sopesar sus consecuencias no cabe en esta clonación estructural. Sin embargo, la intuición suele guiar los pasos, aunque en ciertas singulares ocasiones, debido a ese carisma fascinante que ejercen los referentes, los caminos se tuerzan, conduciendo a prácticas nocivas. Por cierto, en términos extremistas, adoptar la personalidad de otros por completo, perderá nuestra autenticidad. Tampoco ceder a la presión social con la finalidad de encajar, nos puede dirigir a acoger conductas agresivas, marginales o de riesgo.

Hoy, los youtubers, twitchers o tiktokers son potentes referentes en las redes sociales, marcando un antes y un después en el entretenimiento y estilo de vida. En consecuencia, la influencia en nuestro comportamiento colectivo, en la genuina recepción de la realidad, no debe confundirnos si recibimos a nuestros referentes sin ningún tipo de filtro. Nunca debemos olvidar que nosotros manejamos nuestro cerebro, aunque afirmarlo parezca extraño. Pero es así. Porque es una relación bidireccional cautivante respaldada por la ciencia la cual nos dice que tenemos la capacidad de formar nuevas conexiones neuronales a través de nuestras acciones, pensamientos y aprendizajes, concepto denominado neuroplasticidad. Por supuesto, nuestro cerebro también regula numerosas funciones inconscientes y automáticas.

Es decir, si la seducción del referente es torrencial e intuimos que su influjo es pernicioso, filtremos y frenemos a ultranza su dominio.

 

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