28 de mayo de 2026 16:25
  • Familiares y vecinos concurrieron a las dos ceremonias que se realizaron el 23 de este mes

Coipué saldó una deuda con el poeta Pedro Antonio González Valenzuela (1863-1903), al erigir un memorial con su imponente imagen, la que fue inaugurada el pasado 23 de mayo -al día siguiente de su natalicio- e instalada a la vera del camino, en el sitio histórico correspondiente a la casa donde nació, habilitándose un espacio rodeado de naturaleza viva al que se accede a través de dos gradas.

La comunidad de Coipué –comuna de Curepto, Séptima Región- se engalanó y se desplazó animosamente para asistir a dos actos de alta significación literaria, donde los habitantes y las distintas organizaciones sociales concurrieron a estos ceremoniales, con la presencia de descendientes del prolífico hombre de las letras.

Este homenaje fue inspiración de la Productora Bettina Perut e Iván Osnovikoff, que escenificaron y filmaron los dos sitios como parte del documental “La vida en el valle del Huenchullamí, con sus localidades de Coipué, Macal y Peralillo”.

El primer acto tuvo lugar en la desaparecida Escuela N°225 de Coipué, que hoy es ocupada por la Junta de Vecinos del sector, cuya presidenta es Lucy Rojas Rojas. Hasta allí llegaron los alcaldes de Constitución y Curepto, Carlos Valenzuela y Fernando Alcántara, respectivamente, pero rápidamente se retiraron en vista de las exigencias de la productora de cumplir procedimientos propios de las filmaciones, que requieren de tiempos de espera para cada intervención, repetir escenas y evitar situaciones que empañen el objetivo.

Dio gusto ver el entusiasmo de los vecinos que llegaron engalanados a esta verdadera fiesta, al que sumó la Agrupación Campestre de Coipué, luciendo los huasos y la única dama, las vestimentas que exigían el evento, montando sus caballos y haciendo una verdadera guardia, cuando se inició la primera ceremonia con la interpretación del Himno Nacional, luego que el animador Alejandro Escobar invitara a dirigirse al emblema patrio que estaba a las espaldas.

La primera intervención estuvo a cargo del presidente del Club del Adulto Mayor San Benito, Mario Rojas Araya, quien se felicitó de ser parte de un reconocimiento a un hombre de esta tierra que se merecía un homenaje como este.

Para reforzar la historia del poeta, Rosita Rojas Urbina se extendió en contar numerosos pasajes de la vida de Pedro Antonio González, de quien dijo que fue el padre del modernismo chileno, combinó lo viejo y lo nuevo, y disfrutó de la vida y del campo que reflejó en sus poemas.

Se sumó a continuación Felipe Ramírez Cárcamo, quien declamó el poema “La vela” de Pedro Antonio González, explicando además los alcances de la obra del poeta.

Se puso término a esta primera ceremonia, con la actuación de los hermanos Gladimir y Manuel Renato Rojas González que interpretaron piezas del folclore nacional, dispuesta para veste homenaje.

MEMORIAL

Seguidamente los invitados se desplazaron unos quinientos metros por el camino principal hasta el sitio correspondiente a la casa donde nació Pedro Antonio González.

Allí estaba cubierto el imponente memorial, a la espera de la inauguración oficial, lo que ocurrió cuando se dispuso que el presidente del Club del Adulto Mayor San Benito, Mario Rojas Araya y el familiar del poeta Luis Gutiérrez Cabrera, retiraran lentamente la tela, hasta que apareció íntegramente la imagen imponente del poeta, lo que fue recibido con fuertes aplausos.

A nombre de la familia y de los descendientes del poeta, habló Gonzalo Gutiérrez Muñoz quien dijo de entrada que “las letras y la bohemia me relacionan derechamente con Pedro Antonio González”, ya que se tituló de periodista.

Recordó que el poeta fue profesor y también periodista ejerciendo en distintos medios. Ahí se relacionó con él ya que junto con ejercer el periodismo también se vincularon con la bohemia, ya que Pedro Antonio frecuentaba “El Quitapenas”, mientras Gutiérrez lo hacía en “El nunca se supo”, “Los siete espejos” y otros hasta antes del 11 de septiembre de 1973.

Gutiérrez también recordó sus visitas a Coipué y sus andanzas bohemias con el tío Osvaldo, como disfrutar de las atenciones, comidas y paisajes junto al abuelo Casimiro, la tía Carmen y su primo Pedro. Tuvo palabras de aprecio para sus primos Abel, Hernán y quienes estuvieron presentes en este acto, Carmen Gloria, Luis y Margarita junto a su hija Sofía.

Se sumó al homenaje el vecino Pedro Salazar Urquiola quien declamó el poema “La araña” del poeta.

Cerró el acto, una presentación de tres bailes de cueca que bailaron María Jacqueline y José Manuel a los sones de las interpretaciones de los hermanos Rojas.

En la fotografía principal aparecen desde la izquierda los primos Luis, Gonzalo, Margarita y Carmen Gloria

 

 

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