22 de junio de 2026 20:32
  • Discurso pronunciado en la primera reunión de la Comunidad Eduardo Frei Montalva. Valparaíso, 16 de junio de 2026.

“El Presidente Eduardo Frei Montalva conjugó, en forma admirable, los requerimientos que ahora el Papa León XIV recoge en su primera encíclica “Magnifica Humanitas”.

Me refiero a la relación entre la doctrina social de la Iglesia y lo que debe contener la praxis política que requiere una nación para el desarrollo de sus hijos.

  1. I) La encíclica señala en la sección 24 del Capítulo Primero sobre la doctrina social de la Iglesia: “Precisamente porque nace de la fe y de su comprensión de la realidad, este patrimonio no se traduce en un repertorio de soluciones técnicas ni en un modelo económico o político que se oponga a otros: tiene una categoría propia, la de los principios que orientan la lectura de los acontecimientos y sustentan una interpretación evangélica de los procesos históricos y de las decisiones que estos implican. De ahí surge la función propia de la Doctrina Social, que no pretende sustituir las responsabilidades de la política y de las instituciones, sino que se ofrece como apoyo al discernimiento común, ayudando a reconocer y promover lo que contribuye a la dignidad de las personas, a la vitalidad de las comunidades y al bien de todos.”
  2. II) Don Eduardo Frei Montalva es un modelo de político cristiano, bien formado en la doctrina social de la Iglesia, en el desarrollo que a la sazón tenía, que como eximio político supo considerar en las políticas públicas que propuso como gobernante, oyendo a los más grandes profesionales chilenos de su época y con gran conocimiento de la situación desmedrada, a veces inicua, de gran parte de nuestro pueblo.

III) Los políticos de raigambre social cristiana tienen entonces un doble deber, conocer bien la doctrina que debe orientar su actuación política enunciadas en el capítulo segundo de la encíclica citada: el bien común que requiere la dignidad de las personas, destino universal de los bienes, subsidiariedad, solidaridad y justicia social. Al mismo tiempo, tener la capacidad de generar ideas, construir propuestas y desarrollar políticas para una nación determinada en un mundo diverso.

  1. IV) Dado el carácter de nuestra reunión, no puedo menos que mencionar los supuestos básicos de la doctrina social cristiana que establece el Papa León XIV y que tan ejemplarmente procuró hacer valer el presidente Frei Montalva:
  2. A) Bien común y dignidad humana

“El conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y fácil de la propia perfección”.

Se requiere grandes acuerdos nacionales para superar la inequidad y los abusos que aplastan a la mayoría.

  1. B) Propiedad privada y recursos naturales

.“Existe un derecho a la propiedad privada que tiene su sentido y su función propia, pero siempre subordinado al destino universal de los bienes”. “Toda persona tiene un derecho originario al uso de dichos bienes”

  1. C) Instituciones y subsidiariedad

“Las instituciones de nivel superior deben reconocer, proteger y promover la libertad y la creatividad de los niveles inferiores, coordinando sus aportaciones para que cooperen eficazmente al bien común”5, pero el Estado debe suplir las tareas que los otros no pueden realizar.

  1. D) Solidaridad

Tanto por el origen común, como por la unidad de destino de todos los seres humanos, se forja el principio y virtud de la solidaridad como “determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos”. En palabras de la encíclica primera de León XIV, la solidaridad “es el reconocimiento concreto de que el destino de cada uno está ligado al destino de todos”.

  1. E) Justicia social

La justicia social “se reconoce por la capacidad de un orden social, económico y político que permita a todos —y en particular a los más frágiles— vivir de manera realmente humana, sin que ninguno se quede atrás.

  1. V) Así, inspirados en el ejemplo de don Eduardo Frei Montalva, los invito a seguir ahondando en las consecuencias de nuestra doctrina y a encontrar los núcleos centrales de las políticas públicas que nos lleven a estadios superiores de desarrollo de la sociedad chilena y de las personas que la integran”.

 

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