- Hugo Alcayaga Brisso, periodista
La conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores estuvo marcada en Chile por una masiva jornada de protesta hacia el gobierno de ultraderecha y el modelo neoliberal que lo respalda, que se desentienden, rechazan o desprecian al mundo laboral postergado que tiene necesidades y urgencias que no se consideran en la agenda oficialista.
En la ocasión en que se recuerda y rinde homenaje a los mártires de Chicago miles y miles de esforzados chilenos salieron a las calles de Santiago, Valparaíso, Concepción y otras ciudades en defensa de sus conquistas sociales obtenidas a través de duras luchas durante largos años y demandando mejores salarios y a la vez mejores condiciones de vida en cuanto a bienestar y estabilidad.
Ante la muchedumbre congregada en el acto central celebrado en la capital, la CUT llamó a los trabajadores a recuperar su identidad de clase, junto con fustigar la continuidad del modelo de desigualdades que descarga el peso de la actual crisis económica sobre quienes viven de su trabajo.
Este primero de mayo constituyó la primera expresión multitudinaria contra los actuales gobernantes que están en la senda antipopular de la dictadura, principalmente en lo referente a privilegiar a las castas ricachonas a acostumbradas a hacer nada más que su propia voluntad para continuar repletando sus faltriqueras.
Los poderosos están siendo beneficiados hoy por el llamado “plan de reconstrucción nacional” que incluye una fuerte rebaja a los impuestos de las grandes empresas. Nada se dice en cambio de un mejoramiento sustancial de los salarios, estabilidad laboral y seguridad en el trabajo siempre desprotegido de los abusos y la explotación.
La clase trabajadora es atacada todos los días por los antivalores del modelo, principalmente por la desmedida inflación que tiene lugar luego de los errores cometidos por la autoridad económica que dieron paso a una histórica alza en el precio de las bencinas. Entre esos errores estuvo la modificación del Mepco, que atenuaba esos reajustes de precios que hoy se manifiestan en los alimentos, transportes, bienes y servicios.
Para el Presidente de la República y la extrema derecha que le acompaña desde su gabinete ministerial lo ocurrido es una novedad, porque ellos solo se relacionan con los grandes empresarios y los patrones acaudalados. No conocen ni les interesan las carencias populares: ahora están recortando en un 3% los gastos sociales de cada ministerio, lo que se ha denominado un “ajuste fiscal”, y se anuncian despidos de personal desde las diferentes carteras.
Las cifras no favorecen precisamente las expectativas de las mayorías, sometidas a un sistema decadente. El desempleo es preocupante porque llega al 8,9%; la desocupación femenina subió al 10% y cada vez hay mayores informalidades. Los cesantes son un millón y las personas que para combatir el desempleo deben ejercer un trabajo informal superan los 2 millones y medio.
Los actos y las marchas que conmemoraron esta significativa fecha se efectuaron solo horas después de fracasar las negociaciones del gobierno y la CUT en torno al salario mínimo. El Ejecutivo ofreció apenas un 4% de reajuste, lo que no es ni la mitad de lo solicitado. Ahora las conversaciones continúan en el Congreso Nacional.
Hoy la carestía de todo ha llegado a niveles inimaginables, mientras el gobierno ha enviado al Parlamento una ley miscelánea con rebaja de impuestos a los super ricos. Ello cuando Falabella aumentó sus utilidades en más de un 170% y Cencosud en más de un 80%, y los poderosos suman y siguen multiplicando sus fortunas en Chile y el extranjero.
Quizás por ello las radios y canales de televisión no transmitieron los discursos pronunciados en esta fecha. La atención se centró en los desórdenes, desmanes y enfrentamientos de manifestantes con carabineros, detallando los destrozos, incivilidades y el número de detenidos. Los medios manipulados por la oligarquía evitaron dar a conocer los planteamientos centrales de la clase trabajadora sometida invariablemente a la sumisión y el silencio.
Con unidad y movilizaciones los trabajadores tienen por delante una importante tarea en diversas materias, como el reclamo por los recortes presupuestarios y la lucha por un aumento significativo del salario mínimo. Entretanto el gobierno que después de un 57% de apoyo ciudadano hoy no llega ni al 40%, y el presidente y su ministro de Hacienda que le encarecen la vida al pueblo, siguen en caída libre.