- Guillermo Herrera Figueroa, ex concejal de Puchuncaví
Una de las tradiciones religiosas más arraigadas en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Puchuncaví, es la veneración de la Santa Cruz, que el mundo católico celebra anualmente el día 3 de mayo.
Hasta mediados del Siglo XX, esta conmemoración religiosa era feriado nacional en Chile. En cada sector poblacional o localidad de la jurisdicción parroquial, a medida que ha transcurrido el tiempo, se han construido capillas siendo las más antiguas La Laguna, Pucalán y La Canela, y a corta distancia, con su amparo y apoyo, en un espacio destacado, se ha levantado una cruz para la devoción y el recogimiento.
Según la Pía Sociedad de San Pablo de España la fiesta del 3 de mayo se celebra el hallazgo de la Santa Cruz por Santa Elena, madre del emperador Constantino.
Muerto el Salvador, fue sustraída la Cruz por los infieles y ocultada bajo un montón de piedras, erigiendo sobre él un templo a Venus. Santa Elena, realizadas las excavaciones, encontró tres cruces, para averiguar cuál de las tres era la del Salvador, puso sobre cada una de ellas a una enferma, la cual curó al simple contacto con la Cruz, que fue reconocida como la verdadera Cruz de Jesucristo.


La fiesta del día 3 de mayo comenzó a extenderse en el Siglo VII, cuando Heraclio, emperador del Oriente, arrebató a los persas la preciosa reliquia de la Cruz, que había sido robada a los cristianos en la caída de Jerusalén.
En Puchuncaví ocupa un espacio en la Población La Cruz de El Llano contando con un terreno dimensionado con la correspondiente inscripción en el Conservador de Bienes Raíces de Quillota, que cumplió el Párroco, Presbítero Alejandro Rollán García. En la localidad de San Antonio esta tradición se remonta a mediados del Siglo XIX, y fue implementada por don José Figueroa Tapia, siendo Párroco de Puchuncaví, el Presbítero Juan Manuel Benavides Mujica, quien vivió y falleció en San Antonio. Desde entonces este espacio religioso, bajo el cuidado de la propia comunidad, ha sido un lugar de oración, reflexión y recogimiento.
La comunidad de El Paso ha observado permanentemente un gran espíritu religioso. Es así como en 1936, y con el apoyo del Párroco de Puchuncaví, Presbítero. Juan Humberto Moath Durand, levantó una cruz, tal vez modesta en lo material, pero de gran valor religioso. Para llevar adelante esta iniciativa contó con un terreno donado por un caracterizado vecino del sector, don Nazario Villalón, lo que representó un gesto de fe cristiana.


A partir de entonces, acuden fieles al lugar a orar y a venerar la Santa Cruz, celebrándose anualmente, cada 3 de mayo, el día de la festividad de la Santa Cruz, mientras tanto el lugar permanece siempre adornado con flores frescas y jardines que son mantenidos por piadosas manos.
El cerro “La Cruz” de Horcón es un lugar de reencuentro de la caleta. Los antepasados instalaron una cruz para ser venerada. Su historia conocida se remonta cuando era Cura Párroco de Puchuncaví, el Presbítero. José Fermín Del Real Martínez. A partir de entonces el lugar ha sido un piadoso recinto, donde no sólo ha estado destinado a la oración y al recogimiento sino también se transformó en un referente terrestre, a modo de “faro” de los pescadores. Fueron los pescadores, que colocaron dos faroles, que inicialmente tenían en su interior velas, que al anochecer eran encendidas, y que posteriormente, fueron modificados, incorporando en su interior, lámparas a parafina para dar mayor luminosidad.
En cuanto a Los Maitenes fueron los misioneros, quienes inculcaron esta devoción en la población habiendo levantado una cruz en una de sus colinas. El máximo encuentro religioso anual en esta localidad, ha estado siempre centralizado en la festividad el día 3 de mayo, o en una fecha próxima como ocurrirá este año. En esta oportunidad, la Cruz de Mayo, protegida por una reja, es adornada con guirnaldas, flores diversas y el madero cuenta con los emblemas propios de la Pasión es decir con dos martillos, alicates, tres grandes clavos, dos lanzas, una escalerita, que luce extraordinariamente, y como es tradicional, a esta celebración religiosa concurre gran cantidad de fieles acompañados de las cofradías y bailes religiosos.
En el pasado los vecinos del proyectado balneario de Maitencillo no estuvieron ausentes de esta celebración, por el contrario, la resaltaban con el apoyo de los veraneantes que recién comenzaban a visitar este lugar.

Hay un recuerdo de antaño que guardan con mucho cariño y emoción los vecinos y amigos de mayor edad de Maitencillo. Se recuerda que el 3 de mayo 1946, se colocó una cruz en una pequeña colina del sector, donde en la actualidad están las instalaciones del Centro Recreativo del personal de la Fuerza Aérea de Chile.
En esa iniciativa religiosa participaron activamente, entre otros vecinos, Manuel Camilo Cabrera, Rogelio Arcaya, Daniel Román, quien hizo el pedestal, y el maestro Juan Fuenzalida, quien construyó la cruz, demostrando ser un gran artista, dado que la cruz fue confeccionada con los más mínimos detalles, que incluía martillo, clavos, gallo, escalera, lanzas, etc.
Además, colaboraron el Dr. Pedro García, Antonio Bustamante, Cecil Warner, Jorge Manie. El día de la ceremonia, la cruz fue llevada en procesión desde la casa del Dr. Pedro García Pizarro. Se cuenta que iba cubierta por una sábana blanca y los vecinos se turnaban para cargarla, siendo escoltada por bailes de chinos y por fieles devotos. Una vez en el lugar, fue destapada produciendo gran admiración por la belleza y calidad artística. Se inició la ceremonia religiosa con la celebración de la Santa Misa que ofició el Cura Párroco de Puchuncaví, Presbítero. Guillermo Campos Pinto.