- Guillermo Herrera Figueroa, ex concejal de Puchuncaví
El 18 de octubre último la Diócesis de Valparaíso ha cumplido cien años de existencia constituyendo un acontecimiento importante a nivel regional. Fue creada por disposición de Su Santidad Pío XI, con fecha 18 de octubre 1925.
Hasta entonces la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Puchuncaví, dependía de la Arquidiócesis de Santiago, y esa dependencia significaba que la administración parroquial como eran los nombramientos de los curas párrocos, visitas episcopales, instrucciones pastorales, registros parroquiales, control del cementerio, etc., no era fácil porque para cumplir con lo encomendado, había que superar las distancias y con escasos medios de comunicación.
Hasta 1925, el territorio parroquial de Puchuncaví era bastante extenso. Por el sur, se extendía desde la ribera norte del rio Aconcagua, incluyendo Rautén, Boco, Manzanar, Colmo, además de todo el territorio de la actual comuna de Quintero; y por el norte, hasta la ribera sur del estero de Catapilco que incluía San Alfonso, Tierras Blancas, Blanquillo, etc.


En sus orígenes, la Parroquia de Puchuncaví fue desmembrada del Curato denominado San Nicolás de Purutún, el que abarcaba una serie de localidades, desde Catapilco, por el norte, hasta los poblados de Colmo y Boco, ribera norte del río Aconcagua. A su vez, el Curato de Purutún, dependía, en el Siglo XVIII, del Corregimiento de Quillota, que comprendía, además, los Curatos de Quillota, La Ligua, Quilimarí, Petorca, Choapa, Illapel, Limache y Santa Bárbara de Casablanca.
A partir de la creación de la Diócesis de Valparaíso, la Parroquia de Puchuncaví siempre contó con la presencia y visitas episcopales, efectuadas por los obispos Eduardo Gimpert Paut, Rafael Lira Infante, Raúl Silva Henríquez, Emilio Tagle Covarrubias, Francisco de Borja Valenzuela Ríos, Jorge Medina Estévez, Francisco Javier Errázuriz Ossa, Gonzalo Duarte García de Cortázar, Pedro Ossandón Buljevic y Jorge Vega Velasco.
De los mencionados obispos, dos de ellos, llegaron a celebrar los sacramentos a la aislada localidad de La Canela. En abril de 1947, Monseñor Rafael Lira Infante, quien arribó a caballo desde el sector Huellacanal (Nogales) siendo recibido por el alcalde de la comuna Juan José Mena Salinas y el Cura Párroco, Pbro. Guillermo Campos Pinto. Y años después, 1960, visitó La Canela, Monseñor Raúl Silva Henríquez, quien lo hizo directamente, en helicóptero, desde Valparaíso, acompañado del Intendente Regional, Luis Guevara Ortúzar, quienes fueron recibidos por el alcalde de la comuna, Abel Torres Jorquera y el Cura Párroco Presbítero. Jorge Vidal Vidal.
La Parroquia de Puchuncaví, en estos últimos cien años ha disminuido en gran medida su territorio eclesiástico con la creación de las Parroquias de Quintero y Las Ventanas en atención a los cambios sufridos por el aumento de su población y al progreso y desarrollo alcanzado en estos sectores.


En 1931 el Obispado de Valparaíso, representado por el Obispo, Eduardo Gimpert, decidió instituir como parroquia a Quintero desmembrándola de la Parroquia de Puchuncaví. Contribuyeron para tomar esta decisión, la existencia de la Base Aérea, el funcionamiento del servicio ferroviario, la creación del balneario con sus atractivas playas, etc., y al aumento de la población de Quintero y de los sectores rurales. Fue nombrado Cura Párroco Fundador, el Capellán Ad Honorem de la Base Aérea de Quintero, Gregorio Arrieta Oroz, sacerdote español, quien conocedor de la realidad poblacional, se preocupó de adquirir un terreno y construir posteriormente el templo parroquial que fue erigido en honor de Santa Filomena. Como Párroco se mantuvo por cuarenta y cuatro años, y entre las iniciativas sociales desarrolladas, cabe destacar la creación del Liceo de Niñas “Santa Filomena” que en la actualidad sigue cumpliendo un importante rol en el campo educativo comunal.
Por otra parte, años después, y como consecuencias de la reciente creación del área industrial con la construcción de la Fundición y Refinería de Cobre, por parte de la Empresa Nacional de Minería; y la Planta Termoeléctrica con su muelle, permitió aumentar notablemente la población la localidad de Las Ventanas y alrededores. En atención a esta realidad, el Obispado de Valparaíso, representada en ese entonces, por Monseñor Emilio Tagle Covarrubias, solicitó al Superior de la Congregación Franciscana de Valparaíso, Padre Luis Olivares Molina, pudiera prestar apoyo espiritual a esta feligresía que crecía y desarrollaba.


A medida que transcurrió el tiempo, se fue estableciendo entre el sacerdote y la comunidad una fuerte relación espiritual y de amistad que se afianzó con el efecto negativo del terremoto del 28 marzo de 1965. Gracias a su trabajo pastoral y a la activa participación con la comunidad fue como el Obispado de Valparaíso, con fecha 5 de abril de 1966, creó la Parroquia de Las Ventanas bajo el nombre “Resurrección del Señor” separando esta nueva jurisdicción parroquial de Puchuncaví y nombrando, en forma simultánea, Cura Párroco Fundador, al P. Luis Olivares Molina.
En cuanto a la Parroquia de Puchuncaví, en los últimos cien años, ha sido atendida por diferentes sacerdotes cumpliendo cada uno de ellos lo mejor de sí para servir esta feligresía y la administración de los intereses parroquiales. Entre estos sacerdotes están en el recuerdo los presbíteros, Alejandro Rollán García, Oscar Valenzuela Aris, Luis Pérez Vicencio, Octavio Aguayo Blaitt, Juan Humberto Moath Durant, Guillermo Campos Pinto, Manuel Laborda Villarroel, Jorge Vidal Vidal, Humberto Arenas Ortega, Guillermo Murillo Rodríguez, Avelino Tapia Rodríguez, Federico Alcamán Riffo, Alfredo Concha Contreras, Andrés Valenzuela Acevedo, y a partir de marzo de 2016, el Pbro. Marcelino Toro Jara.
En cuanto al padre Marcelino Toro, además de desempeñarse actualmente en el Obispado como Vicario Episcopal donde ejecuta diversas tareas diocesanas, en Puchuncaví ha cumplido en estos estos últimos diez años una extensa labor de carácter pastoral y material en la sede parroquial y en cada una de las comunidades adyacentes donde el centro de oración y recogimiento de cada sector poblacional son las Capillas. Especial atención ha brindado al templo parroquial construido con posterioridad al terremoto del 16 de agosto 1906 y deteriorado con los sismos posteriores. Ha sido mejorado en su estructura interna y externa especialmente las murallas que son de tabiquería de adobes y la techumbre que suman varios metros de superficie. En gran medida cada uno de estos trabajos, de alto costo, han sido financiados con diversos aportes, destacando la rifa que anualmente organiza el Consejo Parroquial la que permite percibir ingresos extraordinarios.