19 de abril de 2026 22:03
  • Humberto Palamara Iribarne, ingeniero naval, abogado, magister en ciencia política (PUC)

A cuarentaicuatro años de la muerte de don Eduardo Frei Montalva he considerado oportuno reflexionar respecto a lo que representa hoy, su vida, para la Democracia Cristiana. Al respecto, lo primero es mencionar que es uno de sus fundadores, lo que de suyo lo convierte en un personaje que forma parte de su historia. Vale también señalar que fue el primer Presidente de la República demócrata cristiano, entre los años 1964 y 1970, y que su hijo homónimo fue el tercer presidente demócrata cristiano, entre los años 1994 y 2000, y que de allí la DC no ha vuelto a tener uno de sus filas.

Se debe también recordar que Eduardo Frei Montalva fue el principal opositor democrático al gobierno de la Unidad Popular, asumiendo como Presidente del Senado, cargo que ocupó hasta la disolución del Senado, con motivo del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

Es importante también precisar que fue uno de los muchos demócratas cristianos que, al principio apoyó el golpe de Estado, para transformarse, después, en el principal opositor a la dictadura militar, en reacción a las violaciones a los derechos humanos, y su fallecimiento, el 22 de enero de 1982, constituye un misterio, porque se sospecha, con fundamento, que se podría tratar de un homicidio ordenado por Pinochet.

Pero Frei también marcó una ruta para la Democracia Cristiana. El año 1935 ingresó al Partido Conservador, y dentro de esta colectividad fundó, en 1936, la Falange Nacional, que era un movimiento inspirado en la doctrina social de la Iglesia Católica y en las enseñanzas del filósofo francés Jacques Maritain. El año 1938 la Falange Nacional se retiró del Partido Conservador y en 1957 evolucionó hacia la formación del Partido Demócrata Cristiano.

Desde la región de Valparaíso, en enero de 2026, es posible interpretar el presente, desde la perspectiva y con el testimonio de vida de don Eduardo Frei Maontalva, porque él se retira del Partido Conservador para fundar un partido político guiado, ideológicamente, por la doctrina social de la Iglesia Católica, lo que, en conformidad a su legado, significa que los actuales demócratas cristianos deberíamos de entender los problemas y proponer sus soluciones desde una perspectiva católica, lo que es, perfectamente, posible en la actualidad, en relación a la agenda valórica, que para la Democracia Cristiana se traduce en el pleno respeto a los derechos fundamentales. Del testimonio de vida de don Eduardo Frei Montalva se deduce que no estaba con la extrema izquierda, porque era católico, y que por ello fue un tenaz opositor al gobierno de Salvador Allende, y que, llegado el momento, incluso apoyó el golpe de Estado, y que lo hizo hasta cuando advirtió, al muy poco andar, que la Junta Militar de Gobierno estaba violando, sistemáticamente, los derechos humanos, y se transformó en el principal opositor de la dictadura militar. No obstante, prefirió operarse en Chile, en plena dictadura, porque no desconfió de los militares que ostentaban el poder político.

De todo lo anterior se deduce que, don Eduardo Frei Montalva no pactaría con el Frente Amplio ni con el Partido Comunista y menos para integrar una alianza con ellos, que tampoco formaría alianza con el Partido Republicano, y que estaría atento y expectante, con ánimo positivo, respecto al quehacer del próximo gobierno de José Kast, en lo que se conoce como una oposición constructiva, ´porque el combate a la delincuencia y las soluciones al problema de la inmigración, deben efectuarse con pleno respeto a los derechos fundamentales.

 

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