29 de junio de 2026 18:41
  • Osvaldo Urrutia, consejero regional

Resulta tranquilizador saber que, tras casi siete décadas ejerciendo el poder absoluto, los dirigentes del Partido Comunista Cubano han alcanzado por fin un “momento de madurez”.

Al parecer, no fueron la escasez de alimentos, el hambre y la falta de oportunidades para su pueblo; tampoco los apagones permanentes, la inflación, el deterioro de los servicios básicos, el éxodo masivo de millones de cubanos ni la gravísima crisis económica que atraviesa la isla los factores que motivaron los cambios anunciados. Fue, simplemente, una repentina y tardía iluminación política.

Constituye una tragedia que el costo social de ese largo proceso de aprendizaje haya sido pagado por varias generaciones de cubanos, privadas durante décadas de libertades, oportunidades y bienestar que hoy se reconocen, implícitamente, como necesarios.

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