- Hugo Alcayaga Brisso, periodista
Luego de la transmisión del mando presidencial de Gabriel Boric a José Kast permanece un hecho altamente relevante, como es la constitución en Valparaíso de una Coordinadora Antiimperialista con el objetivo central de rechazar todo intento del nuevo gobernante por convertir a Chile en una colonia estadounidense.
Se trata de una posibilidad que hoy se advierte lejana, pero hay que considerar la enorme capacidad bélica y financiera del imperio yanqui, cuyo jefe Trump hace gala de esos factores para anular la voluntad de los presidentes de países del continente, despojarlos de sus riquezas naturales y sumarlos a la ofensiva capitalista que lidera.
Trump encubre su animadversión contra el socialismo con sus acciones para evitar presuntamente el ingreso del narcotráfico al territorio de Estados Unidos, para lo cual ha ordenado a sus fuerzas militares atacar y asesinar a decenas de tripulantes de embarcaciones menores en alta mar.
Hace mucho tiempo que no se escuchaba desde la Casa Blanca un discurso como este que dice “esta es mi zona, América del sur es mi hemisferio y ahí se hace lo que yo digo”. Trump habla de convertir países enemigos en amigos, pero no habla nunca de democracia. Nunca lo ha hecho, y tampoco conoce el derecho internacional y la soberanía de los pueblos.
En la primera semana de marzo el presidente norteamericano encabezó en Miami la cumbre “Escudo de las américas”, a la que citó a 12 mandatarios de ultraderecha. Allí buscó afianzar su estrategia para la región y contrarrestar la estrategia de Beijing, junto con confirmar las penas del infierno para quienes no comparten ese camino.
Por orden del gran emperador planetario y desde la violenta irrupción militar en Caracas – con más de un centenar de víctimas fatales – permanece secuestrado desde el 3 de enero pasado en un recinto carcelario en un recinto de Nueva York el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cuya suerte se desconoce. Recientemente la presidenta encargada Delcy Rodríguez, por las presiones imperialistas destituyó al ministro de Defensa, Wladimir Padrino, que poco antes a nombre de la fuerza armada venezolana había formulado un enérgico llamado demandando la inmediata libertad de Maduro.
La caída del líder chavista repercute hoy fuertemente en el pueblo cubano, sometido a penurias que no se justifican. Por el hecho de mantener en alto las banderas de la revolución socialista Cuba está siendo castigada con la interrupción del envío de petróleo venezolano a la isla, provocando a la gente graves problemas que no alcanzan a ser superados por la solidaridad internacional que se expresa a diario.
El emperador todopoderoso sueña con apoderarse de Cuba y tenerla entre sus propiedades personales, lo que le permitiría además humillar al presidente Diaz-Canel y al pueblo por haber elegido la vía socialista. Desde la isla le responden que los cubanos están preparados para enfrentar al intervencionismo agresor.
Fue en Miami que el mandatario norteamericano selló su sintonía ideológica con el nuevo jefe de Estado chileno. Trump no escatimó sus elogios hacia Kast y vinculó la victoria de la ultraderecha en Chile con su propia influencia global.
El mensaje fue directo: para la Casa Blanca el presidente de Chile hoy no solo es un aliado, sino que un acierto estratégico. Más aún luego de las palabras de Kast sobre el presidente de Venezuela encarcelado junto a su esposa. Kast sostuvo que “Maduro está bien guardado”.
Por ésta y otras razones se ha conformado en Valparaíso esta coordinadora a la que se han sumado organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles y movimientos políticos. En este nuevo escenario está toda la ciudadanía progresista que quiere evitar que el país caiga en manos de una potencia extranjera.
Junto con la ceremonia de la transmisión del mando en el Congreso de Valparaíso, en las afueras se quemó un monigote que representaba a Trump, como medida simbólica. La protesta se extendió hacia Christopher Landau, subsecretario de Estado del régimen yanqui, y también hacia Javier Milei, argentino de extrema derecha y sobrino favorito del Tío Sam.
Muchos chilenos recuerdan las últimas palabras que como presidente de la República escribió en sus redes sociales Gabriel Boric acerca de Trump: “Este es el personaje que algunos admiran y le rinden pleitesía, pese a los crímenes cometidos, a sus abusos y amenazas”.
“Me parece orgulloso – sostuvo Boric – habernos mantenido firmes y dignos como país durante nuestro mandato frente a lo que representa la banalidad del mal”.