7 de mayo de 2026 00:19
  • Guillermo Herrera Figueroa, ex concejal de Puchuncaví

El nombre de El Rincón fue dado a esta localidad de la comuna de Puchuncaví, por los propios vecinos, en razón a su ubicación geográfica.

A la distancia ya sea de Puchuncaví, o desde el sector costero, es posible observar los cerros que sirven como cortina natural y divisoria de este sector. Entre estos cerros, que son las cumbres que conforman parte de la Cordillera de la Costa, destacan algunos montes como la Punta Belloto, El Portezuelo y Las Tres Astas, y no es extraño que, en años lluviosos, y de baja temperatura ambiental, que estos cerros se observen nevados.

El camino de acceso a El Rincón, procedente desde Puchuncaví, está asfaltado, lo que permite libre tránsito vehicular todo el año, situación que no ocurría en el pasado. En esta vía, – F-162 – de 6 Kms. de extensión, hay puntos característicos como “La Quebrada Penosa”, “La Quebrada de la Culebra” y “El Pajero”.

Todo vecino que transita, en cualquier medio por el sector, no pasa inadvertido cada uno de estos lugares. Además, a corta distancia de “El Pajero” es posible observar las renombradas piedras tacitas, que constituyen un verdadero tesoro arqueológico.

En el pasado la actividad socioeconómica predominante fue la agricultura y una pequeña ganadería como medio de subsistencia. Predominaba la siembra de trigo y se cosechaba en las eras ubicadas en El Llano. Se trillaba, a yeguas sueltas, y el trigo era transportado en carretas hasta este lugar, y la trilla era realmente una fiesta campesina pues todos quienes intervenían, cooperaban gratis. Quien cosechaba se encargaba de la alimentación, y el último día, era la fiesta propiamente tal con guitarreo, tamboreo, huifa y cuecas. Sin embargo, esta tradicional actividad ya no se realiza porque la agricultura está en decadencia por la escasez de lluvias, contaminación ambiental y la competencia laboral con la industria. Excepcionalmente con el apoyo de organismos estatales, algunos pequeños propietarios agrícolas, se han dedicado a la plantación de árboles frutales como limones, naranjos, olivos, paltos, papayos, etc. estableciéndose sistemas de riegos tecnificados con favorables resultados.

Su actual población, superior a los mil habitantes, tomó más fuerza con la regularización de títulos de dominio por parte del Ministerio de Bienes Nacionales en los terrenos que otrora pertenecieran a la Comunidad El Llano, y que favoreció a un elevado número de vecinos del sector, quienes con esfuerzo y gran espíritu de superación construyeron sus casas, y con el correr de los años, han sido ampliadas y mejoradas.

Del mismo modo es importante señalar la compraventa permanente de terrenos por parte de los vecinos, a quienes han visitado y conocido el lugar y que se han interesado por construir una vivienda para establecerse en el lugar.

La propia Congregación Religiosa “Sagrado Corazón de Jesús” cuenta con una casa de oración, recogimiento y esparcimiento. Con la presencia de todos estos nuevos vecinos, que han valorizado el lugar, ha permitido, a la vez, el crecimiento de la población, y al haberse integrado positivamente a la comunidad local, han logrado, todos unidos, un mayor progreso, desarrollo y mejor bienestar. Y ya está en proyecto un condominio en el cerro “Los Adrianes” y para lo cual ya está construido un dificultoso camino de acceso.

Es importante destacar la presencia de la Escuela Básica, creada oficialmente por la Inspección Escolar de Quillota en 1967 y cuyo primer local fue construido por iniciativa de un grupo de trabajadores de la Compañía de Gas de Valparaíso, sirviendo por más de 30 años.

A partir del año 2002, cuenta con un moderno local, cuya enseñanza básica se prolonga de pre kínder a sexto año, contando los alumnos con todos los beneficios sociales que otorga la Junta de Auxilio Escolar y Becas. Su actual matrícula es de 110 niños y niñas y el director es el profesor Rodrigo Cumplido Cumplido.

Actualmente la localidad cuenta con suministro eléctrico y un Comité de Agua Potable Rural (APR), que administra el servicio. Gracias a la organización de la comunidad en junta de vecinos, club de adulto mayor, centro de padres y apoderados, centro de madres, club deportivo, club de huasos, etc., ha sido posible la ejecución de diversas obras de desarrollo y progreso tales como una sede vecinal, una capilla, una plaza de juegos infantiles, una excelente multicancha y dos amplias y modernas medialunas para practicar el deporte huaso.

Finalmente es importante recordar un hecho accidental, que quedó registrado en la historia local, como fue un accidente aéreo ocurrido el 26 de febrero 1945, a las 8.00 hrs. Ese día hubo que lamentar la caída de un avión “North American” Nº 243 de la Fuerza Aérea de Chile, tripulado por el subteniente de Aviación, Tomás de Arcos Raposo, que llevaba como pasajero al capitán de Bandada, Hugo Córdova Galleguillos. La nave había despegado desde la Base Aérea de Quintero, y en el trayecto tuvo desperfectos. A la distancia se apreció que el motor había paralizado, y de inmediato, se escuchó una fuerte explosión con sus estanques de bencina. En pocos instantes el avión quedó convertido en un hacinamiento de fierros fundidos, de entre los cuales, pudieron extraerse los pocos restos que quedaron de los dos ocupantes.

Casualmente, por razones laborales, se encontraba muy cerca del lugar donde ocurrió el accidente, Julio Riveros Oyanedel, conocido vecino de la localidad, quien nada pudo hacer a favor de las infortunadas víctimas salvo dar aviso posterior de lo ocurrido a los carabineros del Retén de Puchuncaví.

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