25 de septiembre de 2026 16:25
  • Se vino de Santiago a Viña del Mar junto a su hijo que las oficia de galopador

El cuidador de finasangres Luis Silva está feliz de haberse cambiado de Santiago a Viña del Mar, además de que le gusta su trabajo, a pesar de que le han ofrecido más plata para que se aleje de los hipódromos.

“Comencé como cuidador el año 1990 con Pedro Melej,  después salté a trabajar con Juan Cavieres el año 91 hasta el 95, donde cuidé al caballo “San Benito”. Después estuve con Allende, Alejandro Aguado, fui capataz de Jorge Inda, trabajé con Julio Orellana… Todo eso trabajé en Santiago y  ahora último llegué a Viña del Mar, siendo capataz del corral de Víctor Caballería. Ya lleva tres años”, explicó su trayectoria.

“Me cambié de Santiago a Viña del Mar, porque el ambiente  está muy malo en la capital. Allá es una cosa de locos. Tengo parientes aquí en Viña, así es que me vine a vivir con ellos y me dieron la oportunidad de trabajar en este hipódromo. Me siento bien y mi única familia, es mi hijo que trabaja conmigo, ya que es galopador. Vivo con un primo que tiene casa en Glorias Navales”, añadió con evidente felicidad.

Asegura que le ha ido bien en su trabajo: “Yo amo lo que hago. Me han ofrecido pega por otro lado, para ganar más plata, pero no cambio por ningún motivo mi trabajo que es la hípica”.

Silva está vinculado desde los 16 años a esta actividad: “En mi familia no hay nadie hípico. El preparador Julio Orellana me trajo a la hípica cuando él era cuidador. El papá era capataz del preparador Pedro Melej”.

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