21 de mayo de 2026 06:11
  • Hugo Alcayaga Brisso, periodista

En este gobierno que tiene a los súper ricos como sus patrones y en que hay un presidente  que se expresa a través de metáforas que las mayorías no entienden, que cada paso que da le significa una nueva baja en el apoyo ciudadano  y que improvisa a tal punto que acaba de despedir a dos ministras por sus numerosos errores en 69 días, es impresentable que el titular de Hacienda  no esté en condiciones de hacer a las clases populares la misma cordial invitación  que formuló al gran empresariado transnacional de “mirar a Chile con nuevos ojos”.

El ministro Jorge Quiroz ha reiterado el papel privilegiado que la actual administración de extrema derecha otorga al sector privado acaudalado “que – junto con seguir ganando dinero a manos llenas – puede comenzar a maniobrar el país a su regalado antojo sin cortapisas ni impedimentos de ningún tipo protegidos por una Constitución y un modelo neoliberal que no dan para más.

Quiroz viene de intervenir en Wall Street, Nueva York, en el llamado Chile Day 2026, donde llevó a cabo la presentación de la agenda económica del actual régimen ante cerca de 800 representantes del mundo financiero que tienen la certeza de que en Chile solo van a ganar.

Con la rapacidad que les caracteriza los dueños del gran capital foráneo se aprontan ahora a continuar apropiándose de lo poco que queda de propiedad estatal y ejerciendo dominio sobre la economía chilena, en momentos que la soberanía nacional no aparece por ningún lado. Las puertas del Estado han sido abiertas de par en par al capitalismo internacional.

Al abrir el país a grandes intereses transnacionales, sumándolos a las ya instalados, el Secretario de Estado enviado por Kast dijo que “enfrentamos una montaña importante pero juntos podemos subirla. El punto de partida es difícil pero ya estamos actuando y los invito a mirar a Chile con nuevos ojos”.

El objetivo – dijo – “es restablecer condiciones que permitan al sector privado desarrollar su capacidad de inversión. Vamos a restituir decididamente la libertad creativa a los privados, ya que el gobierno debe proveer el marco para que la iniciativa privada opere con toda su energía”.

Elemento central para generar esta transformación es la mega reforma que se tramita en el Congreso Nacional. Entre sus objetivos se encuentra implementar una garantía de estabilidad tributaria para inversiones superiores a los 50 millones de dólares, independiente de los ciclos políticos. Los inversionistas extranjeros saben que en Chile sus ganancias están aseguradas, porque así lo permiten la Carta Fundamental y el modelo de desigualdades.

La mega reforma no es otra que el denominado plan de reconstrucción nacional, que ni se acuerda del pueblo empobrecido y que la gente común conoce como la ley de los súper ricos. En efecto, este plan es en definitiva una reforma tributaria marcado por una baja de un 27% a un 23% en los impuestos a las grandes empresas.

Sin embargo, la respuesta de tales empresas no es la más adecuada, porque los despidos siguen a la orden del día. Es el caso de Millicom, firma ligada al magnate francés Xavier Niel, que en febrero y marzo últimos subió significativamente sus ingresos en Chile llegando a los 204 millones de dólares, pero desprendiéndose de parte importante de su personal.

La citada compañía de telecomunicaciones que adquirió los activos de Telefónica celebra su éxito mercantil, pero a costa de un recorte de un 35% de su planilla. Sus ejecutivos han reconocido que se podría llegar a mil desvinculaciones, con total desvergüenza en este tiempo en que mucha gente es “desafectada” de su trabajo sin que nadie acuda en su defensa, dadas las circunstancias en que se desenvuelve actualmente el país.

En el propio gobierno ha habido conflictos internos por esta situación.  El subsecretario del ministerio de Ciencias presentó su renuncia por negarse a aceptar una serie de despidos por parte de esa secretaría de Estado.

Claramente el pueblo marginado no puede mirar con otros ojos a este país en manos de la gran empresa privada transnacional. Más que metáforas, las mayorías necesitan buenos salarios, bienestar, desarrollo y expectativas a futuro, lo que solo se logrará con una nueva Constitución y un nuevo modelo socioeconómico. Por ahora ello es difícil, porque hablando en buen chileno el nuevo gabinete dado a conocer no es mas que cambiar pan por charqui.

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