- Susana Pinto Alcayaga, relacionadora pública
El pasado sábado vivimos una tarde maravillosa e inolvidable junto a Roberto, en nuestro hogar, donde abrimos las puertas de nuestra casa y de nuestros corazones para conmemorar el Día de la Madre junto a muchas madres, vecinas y vecinos de distintos sectores de nuestra querida comuna de Casablanca.
Fue una jornada llena de emociones, abrazos sinceros, alegría y hermosos reencuentros con personas a quienes hacía mucho tiempo no veíamos.
Compartimos conversaciones, recuerdos y momentos que nos llenaron el alma. También bailamos al compás de la música, disfrutando cada instante con entusiasmo y cariño, en un ambiente de cercanía y comunidad que hizo aún más especial esta celebración.


Vivimos además momentos de profundo recogimiento al recordar con amor a aquellas madres que ya no están físicamente junto a nosotros, pero que permanecen por siempre en nuestros corazones y en la memoria de sus familias. Y, al mismo tiempo, rendimos un sentido homenaje a todas las madres que día a día entregan amor, esfuerzo y dedicación en la hermosa labor de cuidar, acompañar y educar a sus hijos e hijas.
La jornada estuvo acompañada de un cálido cóctel preparado con mucho cariño, permitiendo compartir y disfrutar aún más este hermoso encuentro comunitario.
Nuestra celebración también estuvo marcada por la música, el arte y nuestras tradiciones. Disfrutamos de un hermoso esquinazo folclórico a cargo de los hermanos Ninet y Mario, campeones regionales de cueca, junto a sus alumnos Isidora y Marcelo, quienes llenaron nuestra tarde de emoción, identidad y orgullo por nuestras raíces chilenas.


Además, contamos con el maravilloso talento de nuestra querida Mimi Santa Cruz y de Fabián Acevedo, grandes artistas regionales que hicieron cantar, emocionarse y bailar a todos los presentes, regalándonos una tarde llena de alegría y sentimientos.
Gracias de corazón a cada persona que nos acompañó y fue parte de esta hermosa celebración. Nos quedamos con el corazón lleno al ver a tantas madres felices, compartiendo y sintiéndose reconocidas en una tarde preparada especialmente para ellas.
Sin duda, fue una jornada llena de amor, humanidad y encuentro… de esas que quedan grabadas para siempre en el alma.


