- Siempre le gustaba caminar por el barrio para compartir y saludar a los vecinos, deseando siempre buenos deseos y bienestar familiar
En el mismo mes de febrero que cumplió 95 años de edad, dejó de existir el vecino Jorge Sepúlveda Romo, quien se caracterizó por ser un miembro activo del Salón del Reino de los Testigos de Jehová y además, por sus rutinas diarias de recorrer el barrio de Recreo, ya que siempre proclamaba la palabra del Señor y deseaba a los demás vecinos, sabiduría, buenos deseos y bienestar familiar, que se extendía incluso a las mascotas, ya que quería mucho a los animales, sobre todo cuando se le acercaban a él, acariciándolos con cariño y amor, cuando andaban acompañados de sus amos.
Él vivía con su hija Evelyn y el marido de ella, en calle Montevideo casi esquina Habana. Él desde su niñez vivió en este barrio hasta su fallecimiento. Siempre se desplazó solo por el sector, Viña del Mar y Valparaíso hasta antes de su enfermedad. Después se le veía acompañado de su hija que le brindó las máximas atenciones hasta sus últimos días.
TALLERES DE CARPINTERÍA
En su vida laboral se desempeñó desde muy joven como ayudante de pescador artesanal y luego trabajó en los talleres de carpintería en Estación de Biología Marina en Montemar de la Universidad de Valparaíso.
En los talleres realizó trabajos en botes de pesca e inmobiliario de la universidad hasta su jubilación y luego fue recontratado hasta que su salud se lo permitió.
Tuvo tres hijos, llevando una vida religiosa activa, ya que permanentemente concurría hasta su iglesia de los Testigos de Jehová en Nueva Aurora, para perfeccionar sus conocimientos de la Biblia.
Él transmitía tranquilidad y amabilidad, saludaba a los vecinos y compartía gratamente a la hora de conversar.
En los últimos años su salud fue empeorando o decayendo ya que sus controles en el Hospital Gustavo Fricke no los tuvo desde hace mucho tiempo (abril del año pasado).
Su hija fue la encargada de cuidarlo junto a su esposo y le brindó las máximas atenciones en su hogar, hasta que en los últimos días tuvo que ser internado en el Hospital Gustavo Fricke, donde falleció el 13 de febrero.
Estuvo siempre acompañado en su hogar, de su hija, sus familiares directos y amigos que le brindaron en todo momento su cariño y aprecio.
Sus restos fueron sepultados en el Cementerio de Santa Inés luego de un ceremonial religioso en el Salón del Reino de Los Testigos de Jehová en Variante Agua Santa 3520, Viña del Mar.
Fue un ferviente lector del periódico “Recreo al Día”, y se encargaba de distribuirlo entre sus amistades y comunidad religiosa, del cual su director Gonzalo Gutiérrez Muñoz, está muy agradecido.
