- Su primo Pedro Pailaqueo destacó las cualidades de quien brindaba su don ancestral de sanar a muchas personas en base a las yerbas de nuestros campos
Impactada quedó la comunidad de Rodelillo, en Valparaíso, al conocerse el deceso de la machi Virginia Pailaqueo Ayala, de 71 años, que encontró una horrible muerte, cuando el conductor de un auto que circulaba a exceso de velocidad, se salió de la pista de circulación y la arrolló unos cincuenta metros, en momentos que ella había salido de su casa a la vereda, a regar un arbolito que tenía en las afueras de su hogar.
Con mucho dolor, el fotógrafo profesional Pedro Pailaqueo Mardones comunicó en sus redes sociales la muerte de su prima de quien destacó sus virtudes de machi, que le valió tener un reconocimiento de muchos chilenos, que se vieron beneficiados con sus recomendaciones médicas.
“Para el pueblo mapuche la machi es una médico de sanación en base a las yerbas de los campos. Estas son personas que nacen con ese don y a veces lo heredan de su pueblo. Lo mejor de ella, es que tenía la posibilidad de observar y conversar con la persona que atendía. Es así como podía conocer el entorno familiar y en base a esa cercanía, ella le hablaba cómo estaba su vida, las enfermedades que padecía y le entregaba su diagnóstico, extendiendo una receta en que recomendaba consumir determinadas yerbas”, relató el profesional.
“Era muy respetada por la medicina tradicional –agregó- y concurría hasta los centros de salud tradicional donde atendía a grupos de personas directamente y es así como se desplazaba por toda la región, visitando Los Andes, Catemu, Calle Larga, etc. Los alcaldes le daban el espacio para que pudiera desarrollar su talento”.
Pailaqueo resaltó la condición de machi de su prima, que reforzaba periódicamente en encuentros periódicos: “Ella fue al sur de Chile, donde sostenía reuniones ancestrales. Allí tenía que exhibir y explicar su poder de sanación, la que fue admitida por los machis y por su pueblo. No todos tienen esa virtud, ese don”.
Entre sus cualidades Pedro Pailaqueo dijo que “lo mejor que ella tenía es que conversaba con la persona y se sentía feliz cuando la mejoraba. Le explicaba detalladamente, daba la receta y con el tiempo le agradecía su diagnóstico y los remedios, con buenos resultados”.
Ella fue una persona muy activa ya que participa en grupos folklóricos y bailaba cueca. Pertenecía a la Asociación de Artistas de Valparaíso y estuvo presente en los recientes funerales del cantante porteño Luis Alberto Martínez. Participaba en los encuentros que se realizaban en El Rincón de las Guitarras, donde almorzaba con adultos mayores y hasta cantaba
Siempre andaba con su pareja –quien le sobrevive junto a un hijo y dos nietos- ya que él se encargaba de colocar las pistas musicales para que actuara.
Pailaqueo lamentó la terrible muerte de su prima por la irresponsabilidad de un conductor que acabó con la vida de una mujer que provocó una tremenda desazón en el pueblo mapuche y en especial de quienes la conocieron y recibieron una sanación.