- Nicolás Farfán, candidato a diputado por el Distrito 7
Chile enfrenta una disyuntiva estructural que pone en jaque el dilema fiscal. La pregunta clave es saber ¿cómo recuperar la responsabilidad fiscal sin sacrificar las inversiones que determinan el desarrollo futuro?
El Consejo Fiscal Autónomo ha sido categórico: arrastramos déficits estructurales persistentes, una deuda creciente y proyecciones oficiales que, de no corregirse en mediano o largo plazo, podrían llevar al incumplimiento de la meta de balance estructural en 2025 y complicar, aún más, el escenario financiero del 2026.
Entonces la dinámica se resume en dos acciones ¿Cómo ajustar e innovar? Esto no es un tecnicismo trivial. Si las cifras fiscales se desalinean; o, mejor dicho, se desorientan de las metas comprometidas, se erosiona la credibilidad del marco de responsabilidad fiscal. A ello se suma el costo de la deuda y que los intereses se convierten en un dreno implícito para cualquier esfuerzo serio de inversión productiva.
El 2024 ya cerró con exceso de gasto, una señal preocupante de que el país ha relajado su compromiso presupuestario y la política, hasta ahora, no ha dado una solución efectiva. Por esto y más poderoso aún es que la discusión del Presupuesto 2026 debe trascender la lógica del recorte o el gasto por sí solos. ¿Cómo lo hacemos? La clave está en gastar mejor, priorizamos inversión de alto impacto, y desechamos ineficiencias que operan por lógicas clientelares, contratos inflados y una planta sobredimensionada de asesores de escaso valor técnico.
Hoy Educación verá menores recursos para niveles parvulario y básico y que son áreas donde se generan los mayores retornos sociales y se reduce la desigualdad de origen. En Defensa, bueno, podemos ver claramente lo que pasa, las propias Fuerzas Armadas alertan que el recorte fiscal compromete la operatividad y deteriora capacidades estratégicas.
Pero eso, desafortunadamente, no es lo único. También preocupa la disminución del gasto en Salud y Seguridad, pilares fundamentales del contrato social moderno y aunque se han destinado fondos adicionales para reducir listas de espera, el Ministerio de Salud sufrió una rebaja de $16.000 millones, afectando a Fonasa, el ISP y las Subsecretarías de Salud Pública y Redes Asistenciales.
Y seguimos … en seguridad, la partida global del Ministerio del Interior disminuye en 0,6%, con caídas relevantes en la Subsecretaría de Seguridad Pública -17,6% y la Subsecretaría de Prevención del Delito -6,2%. Uno de los puntos más controvertidos es la reducción de más del 31% en el Plan Nacional contra el Crimen Organizado, debilitando la capacidad estatal para enfrentar el narcotráfico y la violencia, justo cuando la ciudadanía exige lo contrario.
Estos recortes contrastan con áreas donde el gasto sí debe revisarse con urgencia, como el nivel municipal. Según la Contraloría General, buena parte del gasto local carece de planificación estratégica y se destina a programas sin evaluación, burocracia inflada y contratos sin sustento técnico. Lo que permitiría liberar recursos sin afectar servicios esenciales y, de paso, reconstruir la confianza ciudadana en el Estado.
El reciente Premio Nobel de Economía a Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt ofrece una lección esencial: el crecimiento sostenido no se logra solo con más capital o gasto, sino con una apuesta decidida por la innovación, la tecnología y el conocimiento. Los países que lideran en productividad lo hacen porque invierten, de manera sistemática, en transformar su aparato productivo, no en sostenerlo artificialmente con gasto.
El desafío de Chile no es solo fiscal, es estratégico. El Estado debe reorientar partidas de bajo impacto hacia áreas de alto retorno económico y social para un crecimiento sostenido. Ciencia, educación temprana, formación técnica, ecosistemas de innovación deben ser priorizados para tener una visión de futuro. La sostenibilidad fiscal y la inversión en innovación social no son excluyentes, al contrario, son la base sobre la cual se construyen las grandes transformaciones para el crecimiento de la nación.