9 de marzo de 2026 10:49
  • Hugo Alcayaga Brisso, periodista

La muerte de Manuel Cabieses Donoso, que fuera director de la revista Punto Final durante 60 años, enluta no solo al periodismo nacional sino al pueblo de Chile y a todos los pueblos latinoamericanos, cuya causa por democracia, igualdad y justicia social defendió e impulsó siempre.

Manuel Cabieses dejó de existir a los 92 años al cabo de graves problemas de salud que lo mantenían postrado en su domicilio donde vivía junto a su hija Francisca luego del deceso de su esposa, Flora Martínez, de profesión enfermera que le acompañó gran parte de su vida. Su salud comenzó a deteriorarse a partir del cierre de la publicación que dirigió por medio siglo.

Su fallecimiento es un duro golpe para la Izquierda, cuyos valores lo identificaron plenamente. No tuvo ninguna relación con la llamada centroizquierda u otros nombres de fantasía que con facilidad han brotado y cuya demagogia desconcierta a las mayorías.

Fue decidido partidario del gobierno constitucional de Salvador Allende y su legado democrático con equidad para todos. Era parte del mundo popular y acompañó a Allende en sus campañas presidenciales. Tras el golpe militar fue detenido y estuvo largo tiempo en campos de concentración hasta que pudo salir y trasladarse con su familia a Cuba.

También tuvo una cercana relación con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. En sus artículos y notas editoriales que escribió en elevado número, promovió con convicción el socialismo del siglo XXI, cuyos principios avanzan en el mundo.

Manuel Cabieses estuvo permanentemente junto a las causas justas. Su rebeldía se expresaba por la deteriorada situación de tantos sumidos en la pobreza, la falta de oportunidades, el desempleo, el endeudamiento y la frustración. Mientras tanto, crecía la concentración económica de una minoría enriquecida sin límites. Manuel actuó siempre contra el imperialismo y el capitalismo.

Sin duda fue un activo militante de la Izquierda independiente, revolucionaria, radical, democrática. Desde su tribuna periodística la llamaba a asumir un papel protagónico en la escena política nacional. Señalaba que la Izquierda ya había tenido tiempo suficiente para recuperarse tras la época negra del terrorismo de estado.

Uno de sus objetivos centrales fue una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución Política. Ello no lo consiguió porque Chile es un país desinformado por determinación de la oligarquía todopoderosa que a través de sus numerosos medios distorsiona la realidad.

Este hombre de gran estatura física y moral decía que había aprendido el periodismo en la práctica. Se desempeñó como secretario del presidente de la CUT con Clotario Blest, y luego le abrió las puertas de la profesión el economista y periodista Aníbal Pinto Santa Cruz.

Trabajó en El Siglo, del Partido Comunista, y posteriormente cumplió una eficiente tarea profesional en Ultima Hora, vespertino nacional del Partido Socialista. Este diario, como todos aquellos que rechazaban los afanes criminales de las fuerzas armadas, dejó de circular el mismo 11 de septiembre de 1973.

Junto a su amigo Mario Díaz había fundado en septiembre de 1965 Punto Final, la revista que ayuda a pensar. En esta parte del continente, PF significó un gran apoyo para la revolución cubana encabezada por Fidel Castro.

La vida esforzada de Manuel Cabieses se funde con la dura y pedregosa trayectoria de Punto Final. Fueron como padre e hijo que mantenían una prodigiosa relación por siempre, no se distinguía a uno del otro, transitando por a la senda revolucionaria y aspirando a cambios profundos en la sociedad chilena.

PF fue clausurado el mismo día del golpe militar y debió permanecer largos años en el exilio. Reapareció dificultosamente antes del término de la dictadura, en 1989, pero su edición en papel cerró definitivamente a causa de insuperables problemas económicos en marzo de 2018.

En la última edición su director denunció la dictadura del pensamiento único neoliberal, impidiendo la circulación de los medios independientes. Afirmó que el cacareado pluralismo informativo que pareciera caracterizar a la democracia chilena, no existe. Tal como no existe, en los hechos, esa democracia.

Como cronista de su tiempo el fallecido periodista escribió dos libros: “Venezuela okey” y “Autobiografía de un rebelde”. En este último da a conocer su propia biografía, como demócrata de firmes e inalterables convicciones, que mantuvo de principio a fin.

El periodismo y la Izquierda chilena han quedado en deuda con Manuel Cabieses, ya que nunca recibió el homenaje y el reconocimiento que su trayectoria y su consecuencia merecían. En cambio, le fueron otorgadas numerosas distinciones internacionales.

 

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