16 de marzo de 2026 10:46
  • Como ocurre con muchos ex jugadores, sufrió aparte de una dolorosa enfermedad el abandono del sindicato de futbolistas profesionales

La muerte de Antonio Muñoz Jiménez, un destacado arquero chileno que vistió las camisetas de Ñublense, Colo Colo, Green Cross, Wanderers, Rangers y Deportes Valdivia, entre las décadas de loa años setenta y ochenta, caló hondo en el transportista, jugador y dirigente deportivo molinense Ramón González, ya que sintió la soledad en que se encontraba y la poca solidaridad que había hacia él y que ocurre con muchos ex jugadores que quedan en el olvido.

“Yo a él no lo conocía personalmente. Yo lo conocía como espectador, cuando iba al estadio fiscal de Talca,  como se llamaba en esos tiempos, cuando jugaba por Rangers. Ingresando al Facebook me encontré con él y a través del muro le solicité su amistad, la que él aceptó, y así nos hicimos amigos sin vernos personalmente, pero yo sabía muy bien de su trayectoria. Ahí me di cuenta que a raíz de su enfermedad, necesitaba ayuda y está no llegó por ejemplo, del Sindicato de Futbolistas Profesionales, SIFUP. No le dieron nada y eso me dolió. Y es aquí donde tienen que aparecer los amigos. El enfrentaba una dolorosa enfermedad y vivía con su esposa y una hija”, comentó González, sintiendo profundamente el deceso de un jugador histórico.

Personalmente Ramón González realizaba depósitos en dinero a su cuenta personal y él se lo agradecía enormemente cada vez que lo hacía. Incluso González le decía, que era una pequeña colaboración a lo que él le expresaba “que ese poquito era mucho para mí”.

Este hecho demuestra el abandono en que se encuentran cientos de futbolistas que dieron títulos a sus clubes y que se identificaron con las ciudades donde jugaban, pero una vez que dejan el fútbol y enfrentan la soledad, las enfermedades y el abandono, simplemente pasan al olvido.

SU HISTORIA

Antonio Muñoz es oriundo de Chillán. Allí comenzó a jugar en canchas de tierra. Era delantero, hasta que un buen día lo colocaron al arco y allí comenzó a destacar. Primero, en el club Progreso y después en Deportivo San Martín y así ganarse una nominación a la selección de futbol de Chillán, saltando al profesionalismo con una dilatada trayectoria y hermosa carrera.

Es el arquero histórico de Ñublense con el primer título el año 1976 subiendo a la categoría de honor y fue elegido como el mejor jugador de ese año del plantel.

Ahora ¿cómo llegó a Rangers? Dijo que “estaba veraneando en La Serena a principios de 1983. Allí me encontré con el entrenador Orlando Aravena y me sedujo con su proyecto. Ese año fue maravillosa mi vida en Talca donde hice grandes amigos y volví en 1987. La gente talquina siempre me demuestra gran afecto”.

Hay una broma que siempre la recordó: “Se pusieron de acuerdo el entrenador Orlando Aravena con el locutor del estadio de Talca para que me anunciaran como Felisario Muñoz. Ese es mi primer nombre. Todo en buena onda”.

Entre sus mejores amigos de Rangers estaban Atilio Herrera, Juan Covarrubias y Pablo Prieto.

Recordó en su historial que “jugando por Rangers en Santiago realizó una doble atajada al “Mortero” Aravena, pero le comete penal, el cual se lo ataja al mismo jugador y Rangers se viene con el triunfo”.

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