22 de febrero de 2026 23:06
  • Hugo Alcayaga Brisso, periodista

El poder del dinero que determina la vida de los millones de pobres y menos pobres que hay en el país, está de fiesta: uno de los más acaudalados grupos mercantiles de Chile ha dado a conocer que en 2025 logró enormes ganancias y utilidades que no había obtenido nunca como ahora.

Se trata de uno de los conglomerados empresariales favorecidos por el libre mercado que creció extraordinariamente a partir de la dictadura, que los privilegió y entregó todo tipo de prebendas y alicientes que fomentan la concentración económica  para sumar fortunas, bienes y propiedades en desmedro de una mayoría que no dispone de esos beneficios, todo lo cual se mantiene inalterable hasta el día de hoy.

Ello ocurre en momentos en que hay una multitud de compatriotas damnificados por los incendios de la zona centro sur que están comiendo gracias a los bonos estatales especiales y a la generosidad de la ciudadanía que hizo colectas y campañas solidarias, cuando aumentan los cesantes porque los despidos de la empresa privada están a la orden del día, en que hay más endeudados y en que se elevan las cifras de comerciantes ambulantes y familias en campamentos de tránsito porque no disponen de otra alternativa.

Este desolador panorama confirma lo que está claro desde la dictadura, cuando la Constitución Política, el modelo neoliberal y el libre mercado convirtieron a Chile en uno de los países más desiguales del mundo, ante lo cual la casta política se limita a observar  y pasar de largo. Solo aumentan las cifras de delincuencia y narcotráfico que angustian a la población.

La desigualdad es la principal desgracia  que agobia al país. Desde la época negra del pinochetismo, cuando el Estado fue vaciado en favor de los poderosos, hay muy pocos que lo tienen todo en tanto millones de personas ostentan como único patrimonio su fuerza de voluntad para no dejarse doblegar por las circunstancias adversas.

El grupo Cencosud acaba de informar que cerró en muy buen pie el ejercicio del año recién pasado. Ganó 314.917 millones de pesos, casi duplicando sus utilidades respecto a 2024 a través de sus negocios en Chile, Argentina, Perú, Colombia, Brasil y Estados Unidos. Esa cantidad no es frecuente que la gane nadie en Chile, salvo los grandes capitalistas que se burlan de las mayorías empobrecidas.

Cencosud fue creado por el empresario alemán Horst Paulmann, cuya familia multimillonaria ha dado continuidad a la actividad comercial que tiene al supermercado Jumbo como su figura emblemática. Junto con el clan Luksic y otros grupos que sobresalen por su opulencia y su avaricia son conocidos como “los dueños de Chile”.

La acumulación de dinero sin límites hace felices a esos ejecutivos, que no piensan un minuto en los demás. Desde la compañía dicen que se aprontan a “seguir avanzando en el ejercicio de un plan estratégico enfocado en fortalecer el crecimiento rentable y consolidar un ecosistema de retail cada vez más integrado y eficiente”.

Sin duda la eficiencia de este plan radica en ganar todo los días dinero a manos llenas, a costa de los bolsillos del pueblo que van quedando vacíos. No se conoce de su parte ninguna iniciativa solidaria que tienda a favorecer a las miles de familias damnificadas por los incendios de este verano que lo han perdido todo.

A través de todo Chile se ha sabido de múltiples iniciativas de la ciudadanía para acudir en ayuda de quienes se encuentran en esta severa emergencia. El pueblo, como siempre, se ha mostrado solidario y colaborador, tendiendo una mano amiga a quienes lo requieren sin perder tiempo. Nada de eso se sabe de los ricachones.

En el caso de Cencosud, ha anunciado que está previsto con la riqueza acumulada abrir una veintena de nuevas tiendas a nivel regional. Además se proyecta enfocarse en la expansión de sus centros comerciales para fortalecer sus operaciones. Pese a las penurias de cientos de miles de compatriotas afectados por la acción del fuego, el término solidaridad no existe para los ejecutivos de esta inmensa empresa.

Por el contrario, “mirando hacia adelante – dijeron – vemos señales en los países donde operamos. Seguiremos enfocados en ejecutar nuestra estrategia con disciplina y profundizar el desarrollo de nuestro ecosistema”.

Otros consorcios multimillonarios como Luksic, Matte y Falabella tienen a su disposición el control del país. Manejan a su antojo la vida de los chilenos que viven bajo la sumisión del modelo mercantil sin posibilidades de salir de los abusos y la vulnerabilidad. La casta política se limita a conocer lo que ocurre, sin intervenir.

El pueblo tiene por delante tareas de vital importancia, como impulsar desde la calle una reforma tributaria a fondo, que signifique una equitativa distribución de la riqueza nacional y un necesario impuesto a los súper ricos. La brecha de la desigualdad ha llegado en Chile a niveles impresentables, que es urgente comenzar a reducir cuanto antes.

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