- Desde hace un año dejó de usar los tacos para ponerse los bototos, graficando su cambio de vestimenta
Una abnegada y sacrificada labor cumple en la actividad hípica Jocelyn Pérez Astudillo, quien después de desempeñarse como criminalista, se convirtió en cuidadora de caballos en el Valparaíso Sporting Club, trabajando junto a su padre y a su marido, a fin de tener el tiempo necesario para llevar a su hijo al médico.
“Hace un año que me desempeño como cuidadora de caballos con patente. Yo soy criminalista, es decir, yo colaboro en investigaciones de forma privada. Me dediqué a la criminalística porque fue algo que me apasionaba. Participé en muchas investigaciones ayudando a los abogados en su trabajo profesional. Yo cursé y aprobé una carrera técnico profesional”, comentó Jocelyn Pérez.
Profundizó en su nuevo oficio: “Yo soy nacida y criada en las patas de los caballos. Mi papá Guillermo Pérez, es preparador. Mi hermano del mismo nombre es jinete. Además tengo primos y tíos, todos ligados a la hípica”.


Pero hay una razón especial de este giro en su actividad: “Me cambié a esta actividad, porque tengo a mi hijo de dos años que sufre de apnea. El tema es que cambié los tacos por bototos y ahí empecé a trabajar con mi padre, mi hermano y mi marido que es también es cuidador. Es una tremenda familia. El hecho de trabajar con mi familia me da la posibilidad de poder llevar a mi hijo a los médicos que lo atienden. Así es la vida, pero estoy feliz en esta actividad y más aún con mi familia que me da mucho apoyo”.
Ayer miércoles 1 de abril, se dio una tremenda relación familiar. El caballo “Muy Amigo” que está a su cuidado y que prepara su padre fue conducido por su hermano en la carrera clásica de la jornada llegando a la meta en tercer lugar.
Ella igual se mostró feliz porque llegó en tabla y tiene premio.

