- Hugo Alcayaga Brisso, periodista
Después del bochorno de los agotados partidos de la ex Concertación en el balotaje presidencial donde perdieron por dos millones de votos, se acrecienta en el país el interés por conocer el papel que jugaran los movimientos sociales frente a la ultraderecha pinochetista que se apronta a instalarse en La Moneda.
En Chile ha ocurrido lo que nadie podría haber imaginado: transcurridos 35 años del término de la dictadura genocida ha sido elegido presidente uno de sus herederos mas recalcitrantes, el más derechista de la era post Pinochet, aliado de Milei y sobrino favorito de Trump, el desquiciado jefe del imperio norteamericano que pretende dominar al mundo.
Marginada la Izquierda consecuente de la campaña de Jeannette Jara por razones que se desconocen, la llamada “centro Izquierda” no dio el ancho para contener a la candidatura fascista que siempre ha ignorado los problemas más agobiantes de la sociedad chilena como son la desigualdad, la exclusión, la pobreza y la falta de oportunidades y de justicia social.
Muchos veteranos rostros de lo que hoy se denomina Socialismo Democrático que desde hace tiempo le vienen haciendo el quite a la jubilación y que son contrarios a los cambios profundos que demanda el pueblo, por estos días se recriminan unos a otros. La vieja política está de salida, mientras aparece el mundo social que emerge sin lamentaciones, pero sí con fuerza, decisión y coraje.
El primero en hacerlo ha sido Modatima, movimiento por el acceso a agua, la tierra y protección al medioambiente, presente en distintos puntos del país. Tras los resultados de la segunda vuelta presidencial afirmó que “declaramos con firmeza que desde hoy nos encontramos en estado de alerta por la extrema peligrosidad que representa para nuestros territorios el gobierno de Kast”.
Sostiene Modatima que “la movilización y la unidad del campo popular debe ser nuestra respuesta frente a aquellos que niegan el derecho al agua, al aire limpio, a la salud, a la educación y la justicia. Nos comprometemos a intensificar nuestras luchas”.
El citado movimiento identificado largos años con las demandas populares, no para allí. Agrega que “estaremos en las calles, en los campos, en las universidades, en las ciudades y en cada rincón defendiendo con energía el derecho al agua, a la tierra y a la vida digna”.
Desde la coordinadora feminista “8M” hubo asimismo una categórica reacción: “este gobierno de ultraderecha es un peligro para las mujeres, niñas y diversidades. Hacemos un llamado a unirnos y formar una posición activa para enfrentar los ataques que se avecinan e impedir algún retroceso tanto en términos de nuestros derechos como en términos discursivos”.
8-M señala: “no estamos dispuestas a dar ni un paso atrás, porque nuestras vidas siguen siendo un problema político vigente. Sabemos que el feminismo es uno de los movimientos más convocantes y, por lo mismo, será clave para articular una posición amplia y autónoma desde los movimientos sociales”.
La educación y la salud constituyen los gremios más numerosos de Chile. El Colegio de Profesores indicó que “nos preocupa el tema de los derechos adquiridos. Nos preocupa el tema de la educación pública, y si acaso se va a debilitar, por lo que obviamente vamos a jugar un rol muy activo”.
Lo propio dijo la Confederación Nacional de Funcionarios de la Salud Municipalizada, Confusam, “estamos atentos a quien se nombrará como ministro o ministra de Salud, para poder ver cuáles serán las directrices con respecto a la atención primaria”.
Tanto en educación como en salud se teme que la mercantilización que anticipa agudice los problemas que cada día afectan a las clases populares. En ambos casos ya ha habido conflictos por la transformación de servicios vitales en mercancías de alto costo y ahora se corre el riesgo de que estos vayan en aumento en detrimento de la gente modesta.
Federaciones de estudiantes, sindicatos y organizaciones de pobladores, los sin casa y sin trabajo, los endeudados y muchos jóvenes sin oportunidades se han ido sumando al estado de alerta general que hay en el país luego del balotaje. El hecho de que regrese el pinochetismo a La Moneda es un golpe bajo e inesperado que afecta principalmente a los más desposeídos pero que a la vez da nuevos bríos para movilizarse, salir a las calles y manifestarse, sin descartar uno o más estallidos.
Todos han escuchado al presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien afirmó que “lo que ha ganado en Chile no es la derecha, no se confundan, es la extrema derecha que en Latinoamérica es simple y puro fascismo: son nazis que desatan genocidios de los que no se arrepienten”.
Petro advirtió “en América vienen los vientos de la muerte” e hizo un llamado a “resistir con la espada de Bolívar en alto” … los movimientos sociales se encuentran preparados.