- Hugo Alcayaga Brisso, periodista
Otro atentado contra el pueblo y el mundo democrático constituye el fallo judicial que dejó en la impunidad la grave agresión de carabineros que provocó la ceguera total de Gustavo Gatica Villarroel (28) durante las manifestaciones del estallido social de hace más de 6 años: el Cuarto Tribunal en lo Penal de Santiago absolvió al oficial que le disparó al rostro con una escopeta antidisturbios.
Ante la resolución que afectó al joven veinteañero ciego de por vida pero de extraordinario coraje y afán de superación, el presidente de la República dijo: “desde el punto de vista humanitario resulta desgarrador que no haya habido una pena en este caso”, reflejando la opinión mayoritaria.
En el último trimestre de 2019 Gatica fue una de las tantas víctimas de la brutal represión ordenada por los altos mandos de la policía uniformada – en el segundo periodo presidencial del empresario Piñera – al afrontar las marchas callejeras de multitudes que reclamaban por una nueva Constitución, contra el modelo neoliberal y por valores como la igualdad, la dignidad y la justicia.
Las masas populares, las familias vulnerables, los cesantes, los que con sus escasos ingresos no llegan a fin de mes, los defraudados y estafados por el sistema largamente adormilados, despertaron de una vez y se lanzaron a las calles en una formidable ofensiva que tomó de sorpresa a las conformistas autoridades, a los partidos satisfechos y a los super ricos temerosos de perder algunos centavos.
El ocho de noviembre de ese año mientras participaba de una marcha en el centro de Santiago, el entonces estudiante de Psicología en la Academia de Humanismo Cristiano recibió en pleno rostro una bomba lacrimógena disparada desde un piquete de carabineros encargados del orden público. Ese piquete estaba encabezado por el teniente coronel Claudio Crespo, quien fue indiscutiblemente el autor del disparo.
Lo ocurrido con Gustavo Gatica es idéntico al drama sufrido por la trabajadora Fabiola Campillai, quien perdiera la vista a causa de una agresión similar en los días del estallido octubrista. En esos convulsionados días hubo 30 víctimas fatales y centenares de heridos – todos civiles – más de 400 de los cuales resultaron con lesiones oculares que le significaron la pérdida de uno de sus ojos. 2 años más tarde Fabiola Campillai se presentó como candidata en calidad de independiente en las elecciones parlamentarias y obtuvo una senaturía por el Área Metropolitana con la primera mayoría nacional.
Gatica también consiguió un cargo parlamentario en los comicios de noviembre pasado. Postuló como independiente en la lista del Partido Comunista y ganó una diputación con la primera mayoría y más de 94 mil votos en el distrito 8. Este distrito lo integran siete comunas, entre ellas, Estación Central, Cerrillos y Pudahuel.
En ambos casos las elevadas votaciones de dos víctimas de la represión confirman la confianza de la ciudadanía en figuras emblemáticas que – tal como muchos – no tuvieron una pronta y adecuada atención de parte del Estado. El electorado quiso recompensarles a través de un sólido apoyo en las urnas, reafirmando su respaldo a la lucha contra los antivalores del sistema.
La exclusión social impide a la ciudadanía cualquier forma de participación en la democracia falsificada que siguió en la tiranía castrense el pueblo ha sido marginado, no se le escucha ni se le toma en cuenta. Cualquier chileno pobre es un don nadie, que molesta como piedra en el zapato del modelo. De todo ello protestó el movimiento octubrista, en condiciones de reaparecer en cualquier momento.
Por las aberrantes injusticias que prevalecen, estos son tiempos de acción, de rebeldía y protestas antisistémicas que fueron los pilares del estallido social en que participó Gustavo Gatica. Pese a las campañas en su contra, el estallido está siempre vigente.
Al paso de los años Gatica se tituló de Psicólogo, contrajo matrimonio y viene de aparecer por primera vez como autoridad legislativa electa en la reciente fiesta de los abrazos que se realiza en enero de cada año. Allí recibió el reconocimiento por su valor y su esfuerzo para no abandonar la lucha y, por el contrario, adquiriendo nuevos desafíos.
En tiempos adversos, Gustavo Gatica recibe hoy el saludo de toda la Izquierda chilena. Ha superado su difícil situación – al igual que Fabiola Campillai – con mucho coraje y fuerza de voluntad. Tiene además insospechadas proyecciones en la lucha social, todo lo cual nunca conoció el sujeto que le causó la ceguera por el resto de sus días.
Crespo es militante de la ultraderecha, desde la cual se le han rendido injustificados homenajes. Lo salvó de la cárcel el hecho de que el tribunal lo hizo aparecer disparando “en legítima defensa”, de acuerdo a lo dispuesto en la ley llamada Nain Retamal.
Gustavo Gatica podría recurrir a organismos internacionales, en busca de justicia. En Chile desde la dictadura está instalada la impunidad, fuertemente aferrada al modelo de desigualdades.