14 de septiembre de 2026 04:51
  • Lo ignominioso es que fueron identificados los autores, pero la justicia los declaró enfermos mentales

Sus propios compañeros de carrera y amigos de profesión, acabaron con la vida del Prefecto de Investigaciones de Valparaíso, Juan Bustos Marchant, una vez que fue detenido tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973.

Así quedó reflejado en el documental “El último viaje de Juan Ramón”, que fue exhibido en la Sala Aldo Francia, del Palacio Rioja en Viña del Mar, donde salen a la luz, los atropellos a los derechos humanos cometidos contra un profesional que fue encarcelado, torturado y asesinado, por quienes lo custodiaban haciendo creer a la familia y a la sociedad que se había suicidado.

Gracias al excelente y minuciosos trabajo profesional de los abogados Guillermo Kegevic -que investigó la muerte de su padre a manos de la dictadura de Pinochet- y Alex Cortés, fue posible dar con los criminales, quienes humillaron, masacraron y dieron muerte con rencor a Bustos Marchant.

El ostentaba el cargo de prefecto, hasta el mismo día del golpe, y como profesional leal al gobierno constitucional de Allende, cumpliendo sus funciones, estaba investigando un atentado al almirante Ismael Huerta, quien desde sus inicios se negó a esta acción y anunció venganza.

Al ocurrir el golpe, se hizo realidad ese acto de revanchismo y de inmediato Bustos Marchant cayó en desgracia, sufriendo todo tipo de atropellos, abusos, maltratos, agresiones y privaciones, que acabaron con su vida, ya que hicieron creer que se había suicidado en circunstancias que sus manos estaban destruidas y ensangrentadas, que le impedían tomar un arma, producto de los golpes que le dieron sus propios compañeros de trabajo.

Así quedó establecido en las investigaciones llevadas a cabo por peritos expertos en ese campo.

Todos estos hechos reflejados en el documental, muestran el exitoso trabajo investigativo de dos profesionales, que dieron con los autores, todos identificados y responsables de esta muerte, pero que la justicia los declaró enfermos mentales y ninguno de ellos cumplió con cárcel.

En este testimonio las hijas de Bustos Marchant, Gloria y Pamela, que eran escolares al momento del golpe, relataron distintos episodios, en que se muestra cómo la dictadura mintió, engañó y se ensañó con una persona que estaba cumpliendo fielmente con su responsabilidad institucional.

Este documento reflejó la crueldad de un régimen, que intentó ocultar un crimen, de un persona de carrera, que estaba al mando de Investigaciones y que ejercía el rol como tal y que fue destituida, defenestrada y violentada, sin que hasta la fecha la institución repare este daño.

Este valioso documental fue exhibido el mismo 11 de septiembre, en memoria de una persona que la historia lo recordará como un hombre leal a la patria y que cumplió con su deber profesional, reparación que aún está pendiente a ese nivel de protagonismo.

En esta oportunidad Gloria, una de las hijas, recibió un ramo de flores, una fotografía de su padre y el reconocimiento de quienes repletaron el escenario viñamarino.

Al término de la exhibición los asistentes brindaron un caluroso aplauso, por lo impactante de los hechos, la profundidad de la investigación y la necesidad de que estas situaciones no queden en el olvido.

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