- Hugo Alcayaga Brisso, periodista
El cierre masivo de puestos laborales para evitar una sobrecarga al Estado es la consecuencia inmediata de la grave crisis que vive Cuba al cabo de la violenta ofensiva en su contra de sanciones, castigos y amenazas de Donald Trump como parte de su objetivo de dominar al mundo.
Se acrecienta en la isla el desabastecimiento de alimentos, medicinas y petróleo, con severas repercusiones en la producción y el turismo, incluyendo continuos apagones, todo ello como un gigantesco sabotaje dirigido desde la Casa Blanca.
El imperio norteamericano se divierte y parece solazarse con las tensiones y angustias que está provocando a los pueblos de Venezuela y Cuba, sin que se advierta hasta ahora una reacción de peso ante ese criterio perverso que por medio de una autoridad que nadie le ha dado hace y deshace a su amaño.
En el primero de los casos el imperialismo yanqui liderado por Trump mantiene secuestrado en un recinto penal de Nueva York desde el 3 de enero pasado al presidente Nicolas Maduro, situación que por lo visto espera prolongar por tiempo indefinido.
Recientemente – 26 de julio – se ha conmemorado un nuevo aniversario de la revolución cubana en circunstancias adversas y de creciente preocupación, en momentos en que las autoridades de la Habana y su población temen que en cualquier minuto se desencadene un ataque armado o una invasión que significaría sacrificar muchas vidas.
Maduro y su esposa Cilia Flores comparecieron a mediados de julio ante un tribunal neoyorquino en la segunda audiencia por los cargos de conspiración para cometer narcotráfico e importación de cocaína, todo lo cual está en la mente enferma de Trump, quien tiene entre ceja y ceja a Maduro por ser el continuador del chavismo que busca consolidar el socialismo del siglo XXI. Trump ordenó su captura en la criminal acción militar de comienzos de año en Caracas, donde murieron más de un centenar de personas por lo cual nadie ha respondido.
El juez federal Alvin Hellerstein, de 92 años, está a cargo del proceso. Ello ha generado dudas por su capacidad para conducir un expediente de alta complejidad a una edad tan avanzada, pero fue colocado allí, sin duda, intencionadamente.
Mientras la causa volverá a ser vista el próximo año, no antes de junio, Maduro se ha declarado no culpable y junto con su defensa cuestiona la validez de su captura y la competencia de Estados Unidos para juzgarlo. Trump aprovecha el tiempo para instalar a su propia gente en Caracas, decidirlo todo y quedarse con el ambicionado petróleo venezolano.
Lo propio pretende Trump respecto a Cuba a la que mira con ansias incontrolables. Es su segundo objetivo en América Latina para este año, en que su voluntad dominante se niega a aceptar que haya quienes decidan vivir y desarrollarse en una democracia socialista en que no hay cabida para las desigualdades ni las exclusiones.
En el reciente aniversario de la revolución cubana, el presidente Miguel Diaz – Canel denunció ante el mundo que Estados Unidos intenta apropiarse del país. Ello, mediante una política genocida en favor de oscuros intereses. La agresión yanqui es letal: se ha anunciado la eliminación de 90 mil puestos de empleo público en salud, educación, cultura y deportes.
“Cuba lidera hoy una batalla histórica contra políticas que se han propuesto asfixiar a todo el pueblo para apoderarse del país”, sostuvo Diaz – Canel. Lo hizo en la ceremonia oficial efectuada en La Habana conmemorando los 73 años del ataque al cuartel Moncada llevada a cabo en 1953 por Fidel Castro, considerado el inicio de la revolución.
Ese proceso ha sido aceptado y respetado en todo el mundo, menos por la Casa Blanca que aspira a una dominación total. Trump, sin duda afectado por sus alteraciones mentales, no sabe de democracia ni de soberanía nacional, ni de aquello que constituye la autodeterminación de los pueblos, y está limitado a arremeter con violencia en cualquier parte del planeta para que se acate su voluntad.
El jefe del imperio yanqui aprovecha que hoy no están figuras de la talla de Fidel Castro o Hugo Chávez, líderes relevantes del socialismo continental. Se está martirizando a todo un pueblo con sanciones y castigos que no corresponden, afirmó el mandatario cubano en momentos de incertidumbre e inseguridad en la isla.
Lo concreto es que el hecho de que Cuba siga sobreviviendo con el apoyo solidario de diversos países, mantiene irritado y descontrolado al gran “emperador planetario”. El mismo que en todas partes busca imponer gobiernos afines a los intereses imperiales, situación que continuará inalterable mientras no asome una gran corriente democrática internacional que le ponga freno a sus propósitos bastardos y lo deje definitivamente fuera de circulación.