- Gonzalo Gutiérrez Muñoz, periodista
La suerte de los entrenadores del fútbol chileno está directamente relacionada con los resultados en cancha y a esta fecha ya son dos los que han tenido que dejar las bancas de Everton y Universidad de Chile.
La situación más compleja fue para Javier Torrente, entrenador argentino, que asumió en Everton en las últimas fechas de la temporada pasada, cuando estaba en riesgo su permanencia en Primera División. Logró finalmente el objetivo y enfrentó los desafíos de la presente temporada.
Sin embargo, los primeros cuatro partidos fueron un desastre, ya que no ganó ni un solo punto, lo que obligó a la directiva a rescindir el contrato. A pesar de que su reemplazante Davis González, de las divisiones inferiores, consiguió dos triunfos consecutivos, la directiva que responde al Grupo Pachuca de México, resolvió traer al argentino Walter Darío Ribonetto.
En tanto, Francisco “Paqui” Meneghini, llegó a la Universidad de Chile, cometiendo el primer gran error, de despedir al jugador emblemático Leandro Fernández, lo que lo enemistó con la hinchada, ya que este estaba confiado en que seguiría esta temporada, por cuanto matriculó a su hijo en un colegio y extendió sus locales comerciales vinculados a la barbería. Finalmente Fernández volvió a Argentina
Esta decisión complicó su existencia, la que se agravó con los precarios resultados. Primero, perdió con Palestino y por consecuencia quedó eliminado de la Copa Sudamericana.
En la competencia del torneo nacional, tuvo un rendimiento del 33% en siete partidos. En el último encuentro con la Universidad de Concepción, empató a un gol, lo que bastó para que la hinchada coreara “Paqui ya se va”.
Y así ocurrió. Por cierto que habrá más despidos de entrenadores porque es una tradición en el fútbol chileno.