- Francisco Bartolucci Johnston, abogado y académico
En entrevista concedida y publicada en El Mercurio de Valparaíso, el senador Fidel Espinoza, refiriéndose a una iniciativa de ley del senador Francisco Chahúan, que propone un cumplimiento alternativo de las penas para quienes en situación de enfermos terminales o de condiciones mentales deterioradas e irrecuperables se encuentran cumpliendo condenas en juicios relativos a los derechos humanos, ha señalado: “El narcisismo de Chahuán le hace creer que puede ser candidato (presidencial) liberando criminales de Punta Peuco”, para luego calificar como “siniestra” y “macabra” la proposición.
Las declaraciones del senador Espinoza resultan muy desacertadas ya que desvían y rebajan el debate en marcha sobre este urgente y delicado tema, sacándolo del plano humanitario en que debe tratarse y considerarse.
No juzgo intenciones del senador Chahuán – como podría hacerlo – pero le hago presente al senador Espinoza que los juicios están cerrados y las sentencias dictadas y en cumplimiento, por tanto, ahora ya no se trata de “hacer justicia”, puesto que ésta – bien o mal, y en tantos casos mal – ya se dictaminó. Ahora se trata de la forma como se cumplen las sentencias: con crueldad o con humanidad.
Punta Peuco, Colina 1 y otros recintos carcelarios se han convertido hoy, pareciera con el beneplácito de ciertos sectores y personeros políticos muy afines al senador Espinoza, en “campos de exterminio” de seres humanos enfermos en condición terminal por su avanzada edad o su estado de salud, sometidos, así, al sufrimiento de una muerte dolorosa, lenta y cruel.
Toda iniciativa que permita borrar de nuestra sociedad esta mancha de inhumanidad, que debe interpelar fuertemente nuestras conciencias, debe ser bienvenida y apoyada y no rechazada ni ridiculizada por bastardas razones políticas. Mal, muy mal sus declaraciones señor senador Espinoza.