- Francisco Bartolucci Johnston, abogado
El presidente Boric ha anunciado oficialmente este lunes que el penal de Punta Peuco “pasa a ser definitivamente un penal común” e informa que ya se ejecutan obras en el lugar para recibir nuevos internos desde comienzos de 2026. Una medida tan desatinada solo puede ser producto de la ignorancia o motivada por un afán de revancha – hacerles la vida imposible – contra quienes se encuentran recluidos en dicho recinto. Creo que se trata de ambas cosas.
En efecto, una adecuada política carcelaria debe tender a la mayor segregación posible entre reclusos de manera de no reunir en un mismo recinto penitenciario a personas condenadas por situaciones delictivas de diferente naturaleza, o a personas de distinto sexo o edad, o a quienes están en prisión preventiva o son primerizos con reos rematados, reincidentes o de alta peligrosidad, entre otros factores diferenciadores. Claro que esto no le importa al presidente con tal de dar satisfacción al sector más recalcitrante de sus partidarios e infringir un nuevo agravio a quienes pertenecieron a las FF.AA. y Carabineros y debieron enfrentar las difíciles situaciones que se vivieron luego del pronunciamiento militar de 1973.
El país no tiene recursos – este Gobierno los agotó y despilfarró, y además contrajo deudas que gravarán las finanzas públicas por muchos años – para necesidades prioritarias en salud, vivienda, pensiones y programas sociales que son urgentes para la población, sin embargo, el dinero aflora cuando se trata de financiar los “intereses del presidente”.